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El Pecado Más Inesperado de Europa

Entre el silencio más ensordecedor y el masoquismo económico. El primero de siete pecados capitales: la lujuria armamentística.

Gianfranco Licomati · Marzo 2025 · Lectura 7 min
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Querido pecador financiero, ¿has notado cómo en poco más de un mes Europa ha cambiado su discurso, en el silencio más ensordecedor? Es como un adolescente el fin de semana con la tarjeta de crédito de los padres, gastando a más no poder.

No por la integración fiscal económica. No por tu sanidad pública. No por el famoso welfare. No para proveer gasolina financiera a sus empresas. No para generar soluciones energéticas de alto valor. Sin embargo, sí se está moviendo para armas. ¿Increíble, no?

Von der Leyen prometiendo miles de millones para armamento. Los mercados financieros aplaudiendo estos anuncios. Las acciones de empresas armamentísticas proyectando ganancias estratosféricas. 25.000 millones de capitalización bursátil en seis meses, para una sola empresa alemana. ¿Hacia dónde fluye el capital de verdad, mientras te dicen que es por tu seguridad?

El sadomasoquismo económico europeo

Europa siempre ha tenido esta peculiar tendencia: le gusta castigarse. Sobre el tema de autocastigarse, nada que decir; cada uno se da placer como prefiere. Pero autocastigarse con el dinero de todos los contribuyentes, eso sí es perversión financiera. Eso sí es un pecado capital.

Durante años, Europa nos azotó con austeridad. Recuerdo el 2009. Grecia suplicaba clemencia mientras los vínculos de austeridad presupuestaria golpeaban el país una y otra vez. No se me olvidará el nombre de "PIGS": Portugal, Irlanda, Grecia, Spain. Si no conoces el inglés, "pigs" es "cerdos". Ahí lo dejo. "No hay dinero" para las pensiones; hay que pagar la deuda pública primero.

Y ahora, de repente, Europa se ha quitado el corsé presupuestario. Se ha despojado de sus inhibiciones fiscales. Pero no para invertir en tu bienestar. No para la formación pública de tus hijos. No para tecnología, no para unicornios de microchips, IA y tecnología aeroespacial. No para innovación que cree bienestar para los hijos de tus hijos. Se ha desnudado presupuestariamente para gastar en lo que siempre le ha provocado el mayor de los placeres prohibidos: las armas.

El multiplicador es cero

¿Y el promotor de todo esto? Justamente Alemania, el ejemplo a seguir según muchos, el país que nunca infringe las reglas. Salvo cambiarlas cuando le conviene.

Te voy a contar una cosa. Muchos cuentan que esta inversión billonaria aportará crecimiento al PIB. Te voy a susurrar algo que ningún economista trajeado se atreverá a decirte en voz alta: el gasto militar tiene un multiplicador del PIB igual a cero.

No importa cuánto te digan que las empresas de armamento crean empleo. Cada euro gastado en una bala es un euro que no regresa multiplicado a tu economía. Es un juguete caro que, una vez usado, desaparece.

Las nuevas prioridades

¿Recuerdas cuando Europa negaba fondos para la innovación? ¿Cuando te decía que no había dinero para tu bienestar? ¿Cuando te susurraba al oído que debías apretarte el cinturón? Ahora observa cómo se entrega a un gasto militar sin precedentes.

La misma Europa que no tuvo dinero para salvar a Grecia de la miseria encuentra ahora millones para comprar tanques. La misma Europa que tiembla ante el ascenso de la extrema derecha crea las bases para que más populismos y descontento social crezcan. La misma Europa que predica paz se arrodilla ante el altar de la guerra. Por no hablar de la transición energética: que me expliquen qué pintan unos carros armados con la transición energética.

Una guerra que ya no se libra con tanques

Europa va a armarse, con un esfuerzo económico enorme. Pero, ¿qué armas vamos a comprar? Y sobre todo, ¿te has preguntado cómo se hacen las guerras hoy? ¿Con fusiles y granadas, como en el siglo XIX? ¿O con tecnología, hackeando sistemas, con armas inteligentes y estrategia? ¿Realmente creemos que Rusia temblará porque tengamos más granadas?

La guerra moderna no se gana con carros armados. Se gana con tecnología, con inteligencia, con diplomacia, con datos y, desafortunadamente, con capacidad nuclear. Precisamente todo lo que Europa ha descuidado mientras China y Estados Unidos se entregaban a la innovación desenfrenada. Las imágenes de fábricas alemanas produciendo rifles me devuelven a 1917.

La estrategia real

Si Europa quisiera protegerse de verdad, sabría dónde tocar: el paraguas nuclear francés que propone Macron. Ahí está el verdadero punto de la disuasión. La guerra hoy se evita en función de cuánto poderío nuclear tienes. Y se gana, sobre todo, evitándola: con diplomacia, con posibles alianzas, con el multilateralismo como preliminar de un mundo más equilibrado. Pero no. Europa prefiere el placer inmediato pero efímero de las armas.

Una reflexión personal

Durante 20 años algunos hemos creído en esta Europa. Ahora algo está cambiando. Llámalo hipocresía. Endeudándonos por protegerte de una pseudoguerra que por ahora no existe. Endeudándonos no para mejorar el empleo, la innovación, el bienestar, el futuro de nuestros hijos.

Como dicen los analistas chinos: "Si no estás sentado a la mesa, significa que estás en el menú." Y ahora mismo, Europa no está sentada a la mesa. Está en el menú. Servida, lista para ser devorada por quienes realmente entienden el juego del poder global.

Querido pecador, este pecado de lujuria armamentística es solo el primero de siete. A seguir pecando.

A seguir pecando, Gianfranco Licomati