Un jueves de octubre, justo antes de un festivo. El clásico almuerzo con cliente, buen picoteo y esa atmósfera que anticipa un largo fin de semana. Sentado frente a un cliente de los que saben, de esos con experiencia y con quienes es un placer debatir opiniones, ideas y visiones sobre los mercados.
Entre un pincho de tortilla, una gilda, un poco de jamón y unas anchoas (un "típico picoteo italiano", me dice… aunque en realidad aún no conoce mis gustos culinarios), lo que sí tiene claro son mis ideas sobre portafolios, asignación de activos y macroeconomía. Y entonces surge la pregunta del millón: "Gianfranco, para ti, ¿cuál es el mejor portafolio que existe?"
Trago la tortilla intentando no morirme en el intento, mientras voy pensando la respuesta. Responder no es fácil. Existen muchas estrategias válidas. Si tengo que darte una respuesta, te diré que la mejor estrategia es aquella que se adapta a tus necesidades en cada momento.
Mis propias necesidades han cambiado con el tiempo. Y así, he ido casándome —o adaptándome, que al final son casi sinónimos— a las distintas etapas y circunstancias que me ha tocado vivir.
Sin embargo, si debo elegir un portafolio que siempre me ha parecido interesante, especialmente en tiempos como los actuales, diría que el Golden Butterfly es una opción increíblemente resiliente frente a escenarios diversos. Todos buscamos una estrategia que nos permita hacer crecer nuestro capital sin tener que perder el sueño cada vez que el mercado se tambalea. Ahí es donde el Golden Butterfly entra en escena: un portafolio diseñado para quienes buscan equilibrio, rendimientos consistentes y una volatilidad contenida.
La magia de su composición
El Golden Butterfly fue diseñado por Tyler, el creador del fascinante sitio Portfolio Charts, que para los verdaderos fanáticos de las finanzas es un paraíso de gráficos. Tyler nos regala una perspectiva visual de casi todos los portafolios posibles, desde 1970 hasta hoy. El Golden Butterfly se ha ganado un lugar especial por su capacidad de equilibrar rentabilidad con volatilidad controlada.
Este portafolio toma inspiración del Permanent Portfolio de Harry Browne, pero le añade un toque especial con una inclinación hacia las acciones de pequeña capitalización (small caps) de valor. En su versión clásica se divide en partes iguales:
- 20% Índice S&P 500 — para aprovechar las fases de crecimiento económico
- 20% Small caps de valor — rinden bien en las primeras etapas de recuperación
- 20% Bonos del Tesoro a corto plazo — ganan valor cuando suben las tasas
- 20% Bonos del Tesoro a largo plazo — se aprecian en recesión
- 20% Oro — para los periodos de alta inflación
La idea es sencilla pero poderosa. Según la teoría de Fama y French, las small caps de valor ofrecen una prima adicional frente al S&P 500, porque representan un mayor riesgo sistemático al ser empresas más pequeñas y con precios bajos en relación con su valor contable. Así que el Golden Butterfly no busca que tu inversión "explote" en un año, sino reducir la volatilidad y alcanzar un rendimiento lo más estable posible a través de los distintos ciclos económicos.
Frente al clásico 60-40
Comparémoslo con el clásico 60-40 americano, que combina un 60% de S&P 500 y un 40% de bonos del Tesoro a 10 años. Desde 1978, el 60-40 ha tenido un rendimiento compuesto promedio del 10,2% anual, frente al 9,6% del Golden Butterfly. Un portafolio de solo acciones habría alcanzado casi el 12%. Entonces, ¿por qué decimos que el Golden Butterfly es uno de los mejores portafolios del mundo? La respuesta va mucho más allá del rendimiento.
La versión europeizada
No todos los inversores quieren o deberían colocar el 100% de su capital en activos denominados en dólares. Diversificar es una regla básica que no deberíamos romper. En esta versión, reemplazamos el S&P 500 con un 20% en el índice MSCI All Country World. La asignación del 20% en small caps de valor la dividimos en un 14% en small caps de valor de EE. UU. y el 6% restante en small caps de valor de Europa. Para los bonos a corto y largo plazo, mantenemos mitad en bonos de EE. UU. y mitad en bonos europeos. Y el 20% en oro, como siempre, respaldado físicamente para dar un toque de solidez.
¿Qué conseguimos? Un portafolio que no solo se adapta al mercado global, sino que sigue la lógica del Golden Butterfly original: rendimiento estable en distintos contextos económicos, con una volatilidad sorprendentemente baja.
Por qué importa la consistencia
Este análisis muestra que el Golden Butterfly tiende a ofrecer un rendimiento consistente y predecible a largo plazo, una característica especialmente valiosa para inversores que prefieren minimizar riesgos en tiempos turbulentos. Aunque el 60-40 puede superarlo en promedio, el Golden Butterfly es más consistente incluso en los peores escenarios.
Esta estabilidad lo convierte en una excelente elección para quienes buscan una "pensión privada" que les permita retirar un 5,6% anual durante 30 años sin preocuparse de quedarse sin dinero, comparado con el 4,3% del 60-40, alineado con la famosa "regla del 4%".
Para cerrar: aunque el Golden Butterfly ha demostrado ser una estrategia excepcionalmente robusta en las últimas cinco décadas, nunca debemos olvidar que las rentabilidades pasadas no aseguran resultados futuros. Sin embargo, este modelo ofrece una estructura equilibrada, con baja volatilidad, ideal para quienes priorizan la estabilidad y la seguridad a largo plazo. ¿Y a ti qué te parece este portafolio? ¿Tienes una estrategia que crees que pueda comportarse mejor? Escríbeme a gianfranco@lgpatrimonios.com, será un placer conversar.